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De la naturaleza
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Comprendo ahora que esta sensación asombrosa que me inunda las pupilas surge de esta visión absoluta, de este lugar, de este reto en forma de roca increíble que evidencia nuestra fragilidad tan aparente hoy. Me asomo al borde del precipicio… me inclino levemente; un pequeño impulso… y salto. Extiendo mis alas suavemente y planeo, cada vez más rápido. La mañana es fría, muy clara; mi visión periférica me permite percibir lo necesario en esta realidad de vuelo. Abajo algo se mueve ignorante de mi presencia, pero hoy sólo deseo volar… El sonido del viento en las plumas, la fuerza, la poderosa sensación de conciencia me traen memorias vuelos pasados; modifico el ángulo y me impulso. Me desplazo veloz, sin mover un músculo; no necesito pensar, mi cuerpo sabe más que mi mente del vuelo. Un leve movimiento preciso me hace girar y ahora asciendo suavemente impulsado por el aire que busca el frío en la altitud. Subo y la tierra se hace más pequeña, y el mundo más grande; este mundo que se construye en este vuelo conjunto, porque no vuelo sólo, estás ahí en perfecta formación de alas. Ahora puedo verte. |
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